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¿En tu empresa cuentan o descuentan?

Veamos a qué me refiero. Los humanos no percibimos la realidad en sí, sino nuestra versión filtrada de la realidad, y por suerte o por desgracia, a las empresas les pasa lo mismo.

El caso típico es el de las personas que ven el vaso medio lleno y las que lo ven medio vacío. No es que las personas miren el vaso y elijan verlo medio vacío, es que su cerebro no les da otra opción, no han aprendido a ver otra opción.

Puedo darte más ejemplos; ¿Por qué ante la misma situación unas personas reaccionan de una manera eufórica mientras que otras personas parece que ni se inmutan, como si fueran de hielo?

¿Por qué incluso desde la infancia hay niños que se sienten cómodos hablando con cualquiera y niños que se retraen y prefieren estar solos?

La respuesta a todos estas inquietudes es lo que en PNL llamamos Meta-Programas, o en otras palabras el “software” con el que cargamos nuestra súper computadora, nuestro cerebro, y con el que filtramos el mundo, y esos filtros perceptuales además son los responsables de definir lo que habitualmente llamamos “personalidad”.

Aquí viene lo interesante; las empresas también tienen una personalidad, y al igual que en la mayoría de las personas, esta personalidad se dio de manera casual, de forma inconsciente.

Uno de los filtros de nuestra personalidad hace referencia a nuestra forma de soportar la información, donde viendo los extremos, en un lado tenemos la preferencia de descontar o quitarle valor a la información que recibimos, y en el extremo contrarios está la preferencia por contar o agregar valor a las información recibida.

Si lo vemos en un ejemplo aplicada a la personalidad de un individuo, se vería así:

  • En el escenario en que alguien te felicita por los resultados obtenidos, una persona que descuenta le quitaría importancia a los resultados y haría responsables de los resultados al resto del equipo o a las circunstancias pero se quitaría mérito por simple naturaleza.
  • En el escenario en que una empresa consiguió un proyecto, la persona que cuenta se va a atribuir todo el mérito del logro incluso y aunque solo haya estado 5 minutos en la reunión en la cabeza de esa persona lo que dijo o hizo fue la clave para conseguir el contrato y esa persona se va a sentir el responsable del logro.

Ahora veámoslo aplicado en la personalidad de una organización y veamos porqué digo que las empresas que cuentan lo tienen más fácil.

Cuando aplicamos PNL en un modelo de transformación de Culturas Organizacionales el primer paso es identificar cuál es la experiencia que domina el día a día de los equipos de trabajo en los diferentes noveles jerárquicos, y habitualmente, en la mayoría de organizaciones de Centroamérica, a excepción de Costa Rica, lo que encontramos son empresas cuya experiencia está contaminada por el meta-programa descontar. Estas empresas tienen una tendencia natural a hacer de menos sus logros y a ver siempre lo que falta por alcanzar, contagiando de esta manera el “feeling” a todos sus colaboradores, y he aquí la clave, cuando las personas descuentan nunca llegan a “creérsela”, y esto definitivamente supone un freno para el crecimiento de la organización.

Cuando por el contrario encontramos empresas que han desarrollado una tendencia natural a contar (habitualmente las grandes transnacionales son excelentes en esto) una evidencia clara es que las personas que ahí trabajan, sin esfuerzo, “se la creen” y eso se traduce en sus resultados. Externamente quizás pudiera parecer que es una empresa engreída donde todo el mundo va con el pecho hinchado, pero al final lo que una empresa busca son resultados y creérsela siempre va a jugar a su favor.

Solemos escuchar que es necesario creérsela para lograr alcanzar resultados extraordinarios, que la auto-confianza es una de las claves del éxito, por eso mismo las empresas que cuentan lo tienen más fácil.

Así que si quisieras que tu organización logre los resultados, una manera sencilla de alinearte con ello sería saber si tu empresa es de las que cuenta o las que descuenta, o más bien tener estrategias bien definidas para asegurarte que tu empresa es de las que cuenta.

Y entiendo la “cultura” de la humildad. Entiendo que así es como muchas empresas familiares han sido creadas, y no estoy diciendo que hay que renunciar a la humildad, sino más bien añadirle un ingrediente extra. Y quizás ese es el balance perfecto, ser capaz de “creérsela con humildad” para lograr resultados extraordinarios logrando además que las personas que ahí trabajan disfruten sus experiencias como significativas.

¿Sabes cómo identificar si tu empresa cuenta o descuenta?

¿Sabes cómo hacer para cambiarle la “personalidad” a tu organización y llevártela al siguiente nivel?

Ese es nuestro día a día y te quiero dejar con una buena noticia, quizás lograr los resultados es más fácil de lo que pensabas; es hora de empezar a contar!

PORQUÉ HACEMOS LO QUE HACEMOS

Por inconscientes.

Uno de los principales problemas de las organizaciones es que las personas operan en automático. Vamos con el “cruise control” activado y no nos damos cuenta de dónde nos estamos atascando.

Es lo que yo llamo el Déficit de Intención. El liderazgo empresarial no sólo tiene que ver con la capacidad de generar resultados, sino que está intrínsecamente relacionado a la capacidad influir positivamente en los equipos de trabajo, de motivar a las personas, y el principal motivador humano es la intención.

Tener una intención clara y bien definida hace que nuestro cerebro altere los mecanismos internos y ajuste la atención, lo cual nos permite poner en marcha la acción (Intención-Atención-Acción), por ende, al no tener una intención clara, la atención se puede disipar y eso nos lleva a poner acción sin que ésta necesariamente contribuya a un objetivo específico, lo cual acarrea un agotamiento lógico asociado al estar “apagando incendios” todo el día sin ver grandes resultados de ello.

Incluso veo este mismo problema en el ámbito de la educación, donde hay padres de familia que tienen que lidiar con un diagnóstico hacia sus hijos, por parte de la escuela, donde acusan a los jóvenes de tener déficit de atención. Lo curioso es que esos mismos jóvenes son capaces de pasarse 6 horas seguidas jugando con videojuegos o entretenido en su deporte o actividad favorita, lo cual a mi me indica que no reside en el déficit de atención, sino más bien en el déficit de intención, o en otras palabras, esos jóvenes no tienen un objetivo claro de porqué ir a la escuela y estudiar las diferentes asignaturas que el modelo educativo les impone, y fruto de ello se les dificulta poner atención en las clases.

Y este Déficit de Intención debiera ser una de las principales responsabilidades de un CEO, y más aún cuando hablamos del contexto actual en el que las diferentes generaciones que conviven en una organización, por la propia naturaleza de las personas, operan desde diferentes motivadores internos, y se enfocan en diferentes aspectos de la organización, y por eso mismo la gran mayoría de programas de beneficios fracasan, y por eso las planeaciones estratégicas no se aterrizan en el día a día sino que se distorsionan conforme se va compartiendo a lo interno de la organización.

Así que el primer paso para evitar el déficit de intención es definir claramente la razón de ser de la empresa, pero no cometiendo el clásico error de diseñarlo en un salón ejecutivo de la mano de un consultor letrado en el arte de confundir a los directivos y generar una visión de 3 párrafos cuyo único fin es adornar la pared de la recepción de la empresa. El truco reside en diseñar esa razón de ser de la empresa en consenso con los key players de la organización, y hacerlo de manera que todos y cada uno de los integrantes del equipo la hagan suya y se alineen con ella.

Y al tener claro el propósito de existir de la empresa, las personas que son parte de ese proyecto van a tener claro para qué hacen lo que hacen, que es mucho más importante que saber porqué hacen lo que hacen, es decir, al tener clara la razón de ser de la empresa las personas se van a alinear de una manera mucho más sencilla y van a poder luchar por alcanzar objetivos comunes.

¿Las personas que trabajan contigo tienen claro para qué están ahí? Si no lo has logrado aún, tenemos un antídoto contra el Déficit de Intención, para mayor información contáctanos…